Glitch Fest


Celebrado anualmente desde hace 20 años, el Glitch Fest es un festival que conmemora uno de los eventos más importantes de la historia reciente de México: la llegada inesperada de la Tanda Nacional Automatizada.

Celebrado anualmente desde hace 20 años, el Glitch Fest es un festival que conmemora uno de los eventos más importantes de la historia reciente de México: la llegada inesperada de la Tanda Nacional Automatizada. Veinte años atrás, cuando se instalaba a nivel federal el sistema de control de recursos y rendición de cuentas basado en blockchain como medida de transparencia para combatir la corrupción, una opaca red de políticos y empresarios intentaron desviar recursos aprovechando la transición de sistema, sin embargo, un error (cuyas causas siguen siendo un misterio), conocido coloquialmente como el glitch, transfirió la enorme suma de dinero a la cuenta de un ciudadano común, que invirtió gran parte de ese capital en transformar su comunidad antes de que le fuera retirado. Este acontecimiento marcó el inicio de una serie de manifestaciones en las que, por un lado, se exigía el castigo a los políticos y empresarios involucrados en el intento de desvío de recursos, pero sobretodo, se exigía al estado integrar este error como una medida de distribución de recursos para combatir la profunda desigualdad económica en el país.

Tras años de manifestaciones, diálogos y propuestas de sistematización del glitch, el gobierno optó por institucionalizar el error, creando la Tanda Nacional Automatizada e integrándola en su programa de renta básica universal– recibida por ciudadanos mexicanos a través de los dispositivos prostéticos (intrusivos y no intrusivos) de monitoreo de salud y control financiero. Pese a las fuertes críticas recibidas, el sistema demostró ser una medida funcional y profundamente transformativa para la vida en México. El dinero, que cambia de manos aleatoriamente cada mes, ha sido principalmente invertido en la creación y mejoramiento de espacios comunales que responden a las necesidades del contexto de sus acreedores, y no (tanto) en la autosatisfacción basada en consumo.


Este futuro explora nuevas maneras de distribución de riqueza, fundamentadas en dos ideas en apariencia contradictorias: la corrupción y la confianza. La tensión entre estas dos ideas presenta un espacio de negociación a considerar al imaginar futuros posibles, y levanta preguntas importantes ¿Qué potenciales existen en la institucionalización de prácticas criminales? ¿Es posible apropiarse de ellas y transformarlas en mecanismos económica y socialmente responsables?