Make it Wearable


Es el 2030 y han transcurrido dos años desde el inicio y consecuente aislamiento físico por inicio de una pandemia, lo que ha conducido a las personas al desarrollo y establecimiento de un nuevo estilo de vida prácticamente virtual.

La empresa “Make it wearable” ha desarrollado una prenda con VR avanzada que te permite implementar una vida basada en la realidad virtual, en la que tienes un avatar y un código de identificación legal y único.

El año es 2030, y una vez más la tecnología se ha involucrado en nuestras vidas. El año anterior se creó una vestimenta capaz de llevar tus 5 sentidos al mundo virtual. Las personas se han acostumbrado a usar dicha vestimenta cada vez que se conectan a los servidores en línea para participar en las actividades de realidad virtual. Tantos avances positivos no podrían existir si no hubiera algún problema a resolver, y es que la pandemia del ’28 provocó que todo el avance que se obtuvo después del COVID en la sociedad se revirtiera, y esta vez, los efectos mentales fueron peor. El aislamiento social provocó problemas de ansiedad y estrés en la población, y aún con el final del confinamiento y el regreso a la rutina normal cuidando las normas médicas establecidas, la salud mental no volvió a ser la misma, ésta empeoró cuando llegó una nueva pandemia en la población mundial, causando un alto nivel de mortalidad.

México fue uno de los mayores afectados gracias a la falta de responsabilidad y desobediencia que su gente demostró durante el todo el proceso, provocando una alta tasa de transmisión e inseguridad, un gran porcentaje de la población murió y el resto se vio obligado a permanecer en confinamiento una vez la situación empeoró y fue muy tarde para revertirlo. La realidad virtual ya existía y era accesible a un pequeño porcentaje de las personas, pero debido a esto se impulsó el uso de ella y se convirtió en un accesorio indispensable en cada casa del país, y del mundo. Al estar en un confinamiento indefinido toda actividad social y física se llevaba ahí. La vestimenta creada por “Make it wearable” también obtuvo su lugar en los hogares de todo el mundo al permitir la experiencia convertirse en algo más cotidiano y natural.

Una vez que los organismos y sistemas de poder se dieron cuenta que esta nueva tecnología había llegado para quedarse, y que muchas de las actividades físicas habían sido reemplazadas por una virtual, tomaron el momentum y decidieron unirse de una forma oficial. Los gobiernos añadieron una tarjeta de identificación virtual a las ya existentes legales y crearon un sistema en el cual lo que sucediera en la red quedaría registrado y permitiría o negaría cualquier movimiento que se deseara hacer en el futuro.

Es aquí donde entra Juan García, galardonado jugador de fútbol que un día se conectó al servidor mediante una jersey con la interfaz de realidad virtual integrada, para jugar el último partido con su equipo y el apoyo de sus fans en las gradas sin saber lo que vendría después. Juan se encontraba sentado en el sillón de su departamento en la Ciudad de México, eran las 5 de la tarde y se acercaba la hora de su partido, al sonar su alarma, se levantó, dio unos brincos, caminó por la sala y se paró en el centro de esta, se puso los lentes y esperó. El holograma le dió la bienvenida una vez encendido, seguido de esto, Juan se aseguró que el chaleco que traía puesto estuviera enlazado correctamente con la máquina holográfica y se conectó a la sala para jugar el partido. Estos partidos eran posibles gracias a la ayuda de los chalecos que permitían al usuario sentir todo lo que pasaba dentro del campo virtual, y la sala holográfica que se instalaba en el cuarto del usuario, dándole la ilusión de un espacio más grande que en el que se encontraba, mientras se movía en la misma posición, como si se tratara de una caminadora, pero ésta permitía el movimiento en todas las direcciones al rotar 360° y no quedarse estáticamente en una línea.


La venta de boletos para el evento fué un éxito y los fanáticos iban a estar en las gradas virtuales viéndolos. Esta vez su equipo se encontraba jugando en las grandes ligas así que era esencial que todo funcionara bien, así, después de 45 minutos de juego, el equipo de Juan ganó el partido una vez más; él se despidió de los espectadores, su equipo y las cámaras, y seguido de esto se desconectó. El partido lo había dejado exhausto, no era sorpresa ni había impresión alguna después de hacer esto como 8 años, los partidos en línea son igual de activos que los presenciales. Estos partidos eran el medio de distracción perfecto, mantienen la mente y el cuerpo ocupado e interactúas con otras personas, esta realidad parecía imposible hace 10 años, pero las innovaciones de la última década permitieron este crecimiento tecnológico.

Después de un exhaustivo y gratificante juego, Juan decidió recostarse un rato en su sofá y echarle un vistazo a las noticias para ver las buenas críticas acerca del partido; sin embargo, al encender la televisión holográfica, lo que vió no era lo que esperaba.

En las noticias el tema principal era el aumento de casos de contrabando de IDs para la realización de fraudes, para él ver este tipo de noticias a diario ya era algo casi normal, así que se sintió molesto de que no hubiera ninguna mención a la grandiosa victoria de su equipo. Al no ver ninguna señal de que se mencionara, decidió cambiar de canal en busca de una nueva serie para pasar la tarde, no obstante su acción fue detenida en el momento en que su nombre fue mencionado, su corazón se detuvo por un instante al leer las siguientes palabras en aquel holograma:

“Famoso futbolista Juan García, principal sospechoso de fraude al banco BankLine, el reporte de investigación muestra su nombre y número de ID registrado en el Blockchain del sistema minutos antes del robo”

Juan no se lo podía creer, tanto era la sorpresa que se levantó y volvió a conectarse a la red holográfica para obtener información de primera mano. Se conectó a un servidor, entró a una cafetería y le pidió a varios amigos unirse para hablar del tema, y que lo ayudaran a resolver el problema. Al parecer el robo había sucedido un día antes, y curiosamente él no estaba conectado, ni en contacto con nadie, por lo que iba a ser mucho más difícil resolver este caso. El robo era grande, tanto dinero como información logró salir del banco y era la primera vez que algo de ese calibre ocurría, nadie pensó que podía suceder ya que desde el inicio de esta modalidad la seguridad evolucionó para evitar brechas de seguridad.

Al parecer la policía ya lo estaba buscando como era de esperarse, y aunque les dijera la verdad era dudoso que le creyeran, ya que las identidades virtuales son algo único e intransferible, y el trabajo de un hacker en este asunto sería increíblemente complejo y limpio, no por nada era el primero desde que esta modalidad se integró al sistema gubernamental. Los amigos de Juan y él estuvieron lo que quedó de la tarde y toda la noche analizando el problema y pensando en varias soluciones para poder salir de este lío. Juan sentía que el mundo se le caía. Sabía que el equipo de fútbol y su vida como la conocía estaban en juego, que su reputación estaría manchada y tomaría un largo tiempo poder limpiarla y convencer a todos de que era inocente. Comenzó a recordar cómo era el mundo antes de volverse completamente virtual, cómo era poder salir a la calle y saludar a las personas, interactuar con ellas casualmente y tomarse fotos con los fanáticos en las calles.

Salir con sus amigos y familia e ir a comer, ir al parque Bicentenario en la Ciudad de México a correr en las mañanas y ver los árboles, no esos hologramas a los que se terminó acostumbrando. Más que nada, extrañaba ir por la vida sin el estrés y ansiedad que salir de su departamento le causa hoy en día, y el estrés y ansiedad que le causa quedarse dentro sin interactuar físicamente con los demás. Pero el ser culpado por algo que no hizo, y con pocas pruebas a su favor para defenderse resultó en una preocupación y ansiedad mayor a cualquiera que haya tenido anteriormente, y ésta sólo creció cuando vio a la policía llegar al establecimiento a arrestarlo.

El arresto domiciliario no era algo que sentaba bien con Juan. Ser vigilado 24/7 tanto en la red como en la vida real por algo que no hizo no lo hacía feliz, esto solo aumentaba la desconfianza del resto del mundo hacia el. No podía creer que además de ser culpado por algo que no hizo, tenía que pagar la cantidad robada para poder ser “libre”, estar en la lista negra del Buró de Crédito negándole préstamos en el futuro, y para colmo, tener un chip por el resto de su vida que lo mantiene en la mira de todos para asegurarse que algo parecido no vuelva a pasar. Cualquiera pensaría que eso es todo y lo peor de la situación, y Juan estaba muy enojado por ello, pero lo que más le molestaba era que había perdido credibilidad en el mundo de los deportes y el equipo ya no lo quería en él, por que era “mala publicidad”. Así pues, el primer robo de identidad y monetario en el mundo moderno provocó que una persona inocente perdiera todo lo que tenía en cuestión de horas.