Vigilancia armada 2.0


En un México donde las guerrillas cada vez atacan con más fuerza para recuperar sus tierras, las élites dueñas de empresas extractoras buscan servicios de seguridad cada vez más avanzados. Para esto, surgen empresas de seguridad y vigilancia 2.0 que ofrecen servicios de defensa avanzados que incluso involucran mascotas con equipamento de última generación.


Lunes 23 de Junio, 2030

Ciudad de México


Hace un mes que Amazon lanzó su ultima linea de Pet-Security Gadgets (PSG) y su stock fue completamente agotado por los consumidores en la ciudad, sobre todo por aquellos que pertenecen al sector más alto de la sociedad. Entre los productos más vendidos en su plataforma digital, se encontraron los collares de control aéreo para aves, identificadores de aroma para perros y los ultra sensores nocturnos para gatos.


Desde que se aprobó el uso de animales, en el decreto nacional DN-00215478, para cuestiones de seguridad personal, bienes privados y territorios de interés social, la empresa americana presentó al mercado una nueva linea de productos con la busca complementar sus ya famosos servicios de seguridad privada, en respuesta a una alta necesidad por aprovechar a la fauna doméstica y silvestre como nuevos actores de vigilancia para un contexto altamente militarizado y violento.


En este nuevo escenario, el estado mexicano generó alianzas con empresas tecnológicas y de seguridad armada para poder empujar los intereses propios de la agenda política, tratando de velar por la paz en aquellos territorios en conflicto y brindar seguridad en ciudades donde están más presentes los movimientos narco y la violencia armada. Aunque estas iniciativas fueron fuertemente apoyadas por la sociedad civil en un inicio, generó la protesta de aquellos grupos de estratos sociales más bajos por los altos costos de los accesorios, así como la poca vigilancia que se estaría dando para aquellos barrios más pobres, denunciando un interés por cuidar a los grupos más ricos del país.


Por otro lado, surge un mercado negro que se dedica a comercializar productos provenientes de procesos upcycling de desperdicios tecnológicos y que sirven como herramientas para una nueva resistencia que busca hackear el acceso a la seguridad y dar soporte a las constantes luchas sociales que se ven enfrentadas ante un poder cada vez más armado tecnológicamente y que ahora saca provecho de la fauna.