Organización social en la microrregión de Santa Tomasa


 El concepto “madre tierra” adquirió un significado que rige toda política pública en el planeta; A nivel internacional, está prohibido el aborto, pues toda Madre tiene que ser representación fiel de la Tierra, dadora, fértil.

Las naciones deshicieron sus fronteras para poder cuidar a su única progenitora, la Tierra. Nuevos cultos nacen en este planeta, todos ellos santificando distintos niveles de vida: Los bacterianos, los celulitas, los carbonitas, los adeenistas y unas decenas más.


Los sistemas de producción que alteren las condiciones “naturales” de la Sacrosanta Madre Tierra, están severamente castigados, por lo que la economía circular es la que rige el sistema económico global. Hacer lo que se puede con lo que se tiene; todo objeto de lenta degradación, es ahora valuado como bien precioso, en tanto que no se generará ninguno nuevo. El desarrollo científico entonces, ha girado su atención a la producción de bio-materiales degradables, siempre acompañada de estrategias de restitución de recursos. Como la única moral válida es aquella donde la Madre Tierra como ente es la única a conservar, la experimentación, explotación y uso de humanos como bio-materiales, está permitida, pues, como las hortalizas y zanahorias, pueden cultivarse.


Las autoridades políticas generadoras de discurso y verdad, son ahora la WWF, la PNUMA y la WMO, permitiendo que el sistema capitalista pueda mediar en la satisfacción de necesidades de la población. A la política madretierrista, se le anexa la filosofía mujerista, en donde se enaltecen los órganos reproductivos y de gestación de ésta, como una semilla orgánica perfecta. El hombre y su órgano reproductor pasa a un segundo plano, al poder conservar el esperma en una botella de vidrio refrigerada.


El nuevo boom de los productos orgánicos a precios altos desencadenó tendencias de consumo en donde clientes comenzaron a exigir políticas públicas que obligaran a las empresas no ecológicamente responsables, disminuir sus ingresos para poder pagar las altísimas multas ahora exigidas. Los estados, ahora carentes de credibilidad debido a múltiples abusos de poder en temas de género, abuso de menores, secuestro y narcotráfico, decidió ceder a las peticiones, y muchas transnacionales quebraron, al pagar multas en muchos países. En Latinoamérica hubieron desfiles de victoria por la batalla ganada, sin embargo, los multimillonarios ingresos a las naciones de las multas, no regresó a la población, y se inflaron los aguinaldos y prestaciones de los gobernantes.


El ascenso al poder de la WWF, PNUMA y WMO se dio por un llamado al golpismo internacional, en donde evidenció la corrupción política global, bajo el lema “LA TIERRA ES UNA SOLA, NOS ESTÁN SEPARANDO, PERO POR ELLA, PODEMOS UNIRNOS”. Golpes de estado en todo el mundo comenzaron a suceder, y en aquellos países contiguos, comenzaron a caer fronteras, por un lado por el nuevo discurso, pero también para suprimir impuestos de exportación e importación. La WWF no tardó en prohibir dichos movimientos, para guardar congruencia con los planes ambientalistas. Al no existir tampoco empresas internacionales, la economía local afloró brutalmente, sin embargo, aquellas empresas previamente colocadas, comenzaron a explorar distintas áreas científicas que legitimaran más “lo natural”, llegando a niveles microscópicos, atómicos y cuánticos.


Particularmente en México y en la India, con las tasas de feminicidio más altas previas al boom ambientalista, se intensificó el discurso pro-vida, ya que muchas mujeres comenzaron a comerciar productos naturales para el aborto. Esta caza se extendió a todo el mundo, hasta convertirse en ley. Con ella, se generó también todo un andamio ideológico en donde todo aquello que no fuera justificado como “natural” en términos pro-vida, sería capturado para “servir mejor” a la Madre Tierra: transexuales, lesbianas, personas tatuadas, incluso con cortes de cabello o barba rasurada; matar a una mujer, está categóricamente prohibido.


El cuerpo humano como bio-material es uno de los mejores, y en caso de no conseguir por medios punitivos, es muy caro pues toma mucho tiempo en cultivarlo (20-50 años). Para evitar la extracción “innecesaria” de la naturaleza, las autoridades han prohibido el registro de metadata en los teléfonos, ahora producidos en su gran mayoría por humanos, so pretexto de disminuir la señal recibida de satélites al planeta, aunque la población en resistencia intuye que es para no poder levantar demandas de asesinatos (pues el internet sigue siendo medio de comunicación: menos medios impresos); toda imagen enviada o recibida vía “bluetooth”, es ahora revisada por sistemas informáticos más especializados. Las fotografías que ahora retratan la nueva realidad, son imágenes que si las autoridades quieren, son interpretaciones artísticas de la perfección del ojo.


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Esta interpretación de la mujer, da lugar a pocas pero concisas comunidades matriarcales, refugios de la comunidad LGBTIQ+, campesinos, obreros, huérfanos y viudos que ceden su confianza al gobierno y administración sorora. Se está en una lucha, pero el poder ha afinado sus estrategias, y es cada vez más invisible. De nada sirve que ahora todos los procesos de producción sean transparentes, si el discurso que permite observar dicha cacería, lo avala.


Una artista, Lorena, trans, de San Luis Potosí y líder de una de dichas comunidades, sigue día a día una estrategia planteada para poder salir con sus amigas a trabajar. Saben que de verse “muy mujeres” y “muy naturales”, pueden amedrentar, con un fino sistema de registro múltiple simultáneo vía sus teléfonos a cualquier cazador, amenazándolo con mostrar dichos videos de agresión a la mujer.


Las habilidades técnicas de una de sus amigas músicas, le permiten deformar sus cuerdas vocales para simular sonidos de pájaro, que permiten la sincronía de todos los teléfonos, y asociar imágenes y videos a pesar de no contar con meta-data para asegurar muchas evidencias de lo sucedido. Lorena por su parte, diseña y produce vestimenta que confunde mucho más a los cazadores y autoridades, en los que ayuda a sus amigas y a ella, a seguir con vida, manteniendo su propia resistencia, no cediendo a la “naturaleza” de ser humano.